¿Qué es la Muerte?

¿Qué es la muerte?

“¿Qué sentido tiene escapar de mi destino?  Cuándo se marque el día y la hora de mi tiempo, tendré el último de mis encuentros, Aceptaré con agrado la  presencia de la muerte que me liberará de mi experiencia humana, simplemente humana”.

Socorro Ceja

En la vida del hombre existen procesos que no son muy agradables como la enfermedad , la vejez y la muerte, pero es esta última, la que con más saña hiere el cuerpo y el alma y sume a los implicados en dolor, angustia y sufrimiento.

 ¿Será posible entender el proceso de la vida y de la muerte?  ¿Qué le hace falta al hombre aprender o vivir para dejar su sufrimiento?

El tema de la muerte  a través de la historia ha sido muchas veces cuestionado y discutido, pero pocas veces entendido, hablar de la muerte es tocar el más grande de los temores de la mente humana, “la propia muerte“, que significa solamente el no  aceptar el final de mi YO, y así vivir con  la incertidumbre que reviste dar el último paso.

La muerte y el morir  son hechos naturales que se construyen con los peores vaticinios de miedo, dolor y sufrimiento y son estos sentimientos los que nos alejan de ser conscientes de nuestro proceso vital. Creer o no creer en la trascendencia de nuestro ser más allá de la vida y de la muerte,  es una elección, como lo es crecer en el conocimiento y en la sabiduría, hacer las elecciones adecuadas facilitan nuestro transitar en este valle de prejuicios y pasiones, donde parece que el temor devora las entrañas de sus habitantes, robándoles la oportunidad de disfrutar su breve o larga estancia.

La muerte es la manifestación más clara de nuestra finitud; puede ser la amiga, la madre, la compañera o la enemiga más temida y odiada, pero el papel que tú le asignes no cambiará el final de tu ciclo, tu muerte es un fin físico, ese fin que nos hace apreciar  la vida con todos nuestros sentidos y potencialidades,  el que permite que se renueve y de paso a nueva vida; ser humano es un regalo, ser cadáver también lo es.

Somos la suma de nuestros pensamientos,  de nuestras emociones y de nuestros actos, todos ellos al fin no describen la realidad de nuestro ser, éste que permanece esclavo de un cuerpo limitado por una razón humana  que  niega el sentido último de nuestro origen y nuestro retorno.

“El que muere entra simplemente dentro de nosotros, mientras vivía era algo exterior que obraba sobre nuestros sentidos .La muerte le ha dado, le ha  devuelto, mejor dicho, la identidad espiritual con nuestro yo. Nada pues, nos acerca tanto a los seres como el morir”.

Amado Nervo

¿Por qué tememos a la muerte?

Es el miedo y la angustia  los  peores enemigos del hombre,  lo trastorna, lo limita y le roba todos los afanes que le regala la vida, es por ello que,  el que  tiene miedo a la muerte, muerto se encuentra ya.

La muerte es frescura que renueva cada amanecer,  es nuestra amiga, es la madre que recobra a sus hijos terrenales,  ¿por qué razón temerle, angustiarnos , rechazarla, evitarla?, si la recompensa es la liberación de este cuerpo que limita mi esencia divina…..

“ Debiera representarse a la muerte como una cariñosa madre que adormece a sus hijos”.

Boiste.

Con la muerte todo cobra valor en tiempo y espacio, se transforma  el amor, el dolor, el odio y la pasión en alimentos cotidianos y divertidos;  es así que te invito a disfrutar de esta fiesta que llamamos vida, pero prepara tu equipaje y tenlo listo por si hay que partir,  que la muerte también está  invitada a nuestra celebración y por lo que te entrega ¡merece ser la invitada de honor!

¿Qué valor daríamos a las cosas y a las personas  si fuéramos inmortales?

Vivimos en una sociedad que teme a la enfermedad y la muerte,  evita tener contacto con ella y está dispuesta a pagar por no sufrirla,  se comercializa a través de la ciencia la preservación de la vida aún a costa de toda dignidad humana,  se embellecen y reconstruyen cuerpos con cirugías,  se hacen miles de ventas  de costosas cremas rejuvenecedoras, maquillajes de moda, todo en una infractuosa guerra ante el paso del tiempo.

Ojalá que en vez de maquillarnos por fuera nos maquilláramos el alma, y en vez de vivir para otros, viviéramos en conciencia espiritual del momento, disfrutando de esta maravillosa aventura de existir y de la maravillosa aventura del morir.

¿Qué más puedo pedir si lo he tenido todo al alcance de mi mano? Son pocas mis pertenencias  más amadas, ellas irán conmigo hasta el final.

¡Gracias Muerte por existir!