El abuso de poder como generador de violencia familiar

Hay familias en las que el uso y abuso del poder autoritario y de la fuerza son recursos de los que se echa mano para cualquier situación, convirtiendo la violencia en un hecho cotidiano. Así, los niños mediante regaños, pellizcos, jalones de orejas, gritos o insultos aprenden a someterse ante quienes son más fuertes que ellos y a someter a quienes son más débiles.

A los hombres, comúnmente la sociedad les otorga poder sobre las mujeres y los menores y les enseña a ser violentos. Cuando provienen de familias en las que hay padres golpeadores, es común que imiten el modelo y tiendan a repetir el abuso aprendido. Y como contrapartida las hijas mujeres imitan el modelo materno y aceptan, como algo natural el ser golpeadas o humilladas.

No sólo los hombres son golpeadores. El maltrato a los menores puede venir por parte de ambos padres y tienden a justificar la violencia como resultado de la provocación o la desobediencia de la persona maltratada. Por ejemplo, una de las causas del maltrato a los hijos es la frustración de los padres y de las madres ante el comportamiento considerado “inadecuado”. Cuando los adultos tienen una idea fija de lo que quieren de sus hijos y éstos no cumplen sus deseos, suelen recurrir a la violencia.

La violencia no es aceptable

Lo ideal para los seres humanos es tener relaciones cordiales. Sin embargo nunca faltan situaciones de conflicto y ante ellas, solemos perder el control y ponernos violentos. En estos casos el problema mayor no es el conflicto en si mismo sino la forma violenta de resolverlo.

La violencia más frecuente es la de los hombres hacia las mujeres  y de los adultos a los menores. Muchas mujeres no sólo sufren tratos violentos del esposo, sino que también son maltratadas por las suegras, las cuñadas, los padres y por sus hijos e hijas.

Hay hombres que también padecen la violencia, ya sea porque son golpeados, insultados, humillados o violados por otros hombres . Los hombres generalmente padecen violencia fuera del hogar, aunque con menor frecuencia también, hay mujeres que ejercen violencia contra los hombres, y es común encontrar en el trato entre los niños expresiones de agresión que pueden llegar hasta la crueldad sin que se den cuenta de ello.

La Norma Oficial Mexicana reconoce como violencia familiar cualquier acto de abandono, maltrato físico, psicológico o sexual.

Abandono

Incumplimiento de obligaciones hacia uno o varios miembros de la familia por parte de quien está comprometido a proveer cuidados y protección. Puede relacionarse con: higiene, nutrición, cuidados rutinarios, atención emocional y necesidades médicas no resueltas o atendidas tardíamente, así como abandono en lugares peligrosos, situaciones, todas, que ponen en riesgo la salud.

Violencia física

Es el daño corporal que le hacemos a alguien más débil que nosotros.  Puede ser de hombre a mujer, de hombre a hombre, de mujer a hombre o de cualquiera de los dos a un menor, a un anciano o anciana, a personas con discapacidad, entre niños/as o entre ambos. Se caracteriza por lastimar a cualquier parte del cuerpo de una persona con las manos, los pies o con objetos. Algunas madres golpean a sus hijos apoyadas en la autoridad paterna. Suelen acusarlos con el padre diciendo: ”tu hijo no me obedece” o “ya es tiempo de que le des un castigo ejemplar”. Asimismo, en muchas ocasiones los padres golpeadores maltratan a sus hijas o hijos con el respaldo de las madres, o sin él.  Estos padres constantemente les dan golpes, manazos, bofetadas, coscorrones o pellizcos a sus hijos/as. Los menores se asustan, guardan resentimiento hacia sus padres, se vuelven inseguros y pueden aprender a ser violentos.

Hay que aprender a controlar los impulsos. Deténganse y piensen en el daño que pueden ocasionar con una reacción violenta, con palabras ofensivas o con golpes.

Violencia psicológica o emocional

La violencia emocional no se percibe tan fácilmente como la física, pero en muchas ocasiones lastima mucho más. La intención es humillar, avergonzar, hacer sentir insegura y mal a una persona, deteriorando su imagen y su propio valor, con lo que daña su estado de ánimo, disminuye su capacidad de tomar decisiones y su autoestima, dificultando su desempeño diario.

La violencia verbal tiene lugar cuando mediante el uso de la palabra se hace sentir a una persona que no hace nada bien, se le ridiculiza, insulta, humilla y amenaza en la intimidad o ante familiares, amigos o desconocidos. En tanto la violencia no verbal se manifiesta en actitudes corporales de agresión como miradas de desprecio o de amenaza, muestras de rechazo, indiferencia, silencios y gestos insultantes para descalificar a una persona.

Violencia sexual

La violencia sexual ocurre cuando se obliga a una persona a tener cualquier tipo de contacto sexual contra su voluntad, cuando se le hace participar en actividades sexuales con la que no está de  acuerdo y no se toman en cuenta sus deseos, opiniones ni sentimientos. Se daña física y moralmente a la persona y se puede presentar como acoso, abuso, violación o incesto.

El abuso sexual consiste en tocar y acariciar el cuerpo de otra persona contra su voluntad, así como en la exhibición de los genitales y en la exigencia a la víctima de que satisfaga sexualmente al abusador. Se puede dar de manera repetitiva y durar mucho tiempo antes de que el abusador, quien se vale de su poder y autoridad para llevarlo a cabo, sea descubierto. Dada la posición de autoridad de los adultos, el abuso sexual hacia los menores es mucho más frecuente de lo que se piensa. Este tipo de violencia es inadmisible y se puede dar en todos lados incluso en la casa, en la escuela, en el trabajo o en la calle. Los agresores sexuales pueden ser amigos, vecinos, maestros y con mucha frecuencia los agresores son familiares, el padrastro, el abuelo, tíos  o  incluso el padre.

La violación es un acto de extrema violencia física y emocional. Consiste en la penetración con el pene, los dedos o cualquier objeto en la vagina, el ano o la boca en contra la voluntad de la víctima quien es amenazada para mantener el secreto.

Por lo regular, las personas que sufren violencia sexual no cuentan a nadie lo que les sucede. Esto se debe a que se sienten amenazadas o erróneamente culpables de lo que les pasa. Cuando la violación es cometida por un familiar cercano, la víctima se encierra todavía más en sí misma, debido a que su lealtad a la unión familiar le impide decirlo, pues teme que, al entrarse, la familia se separe.  En menores, ancianos y personas con discapacidad es más grave, ya que cuando se atreven a denunciar el acto se les acusa de mentirosos y de querer perjudicar al agresor. En general las víctimas son amenazadas mediante expresiones como “si lo cuentas te mato”, “van a creer que estás loca/o”, ”tu mamá se va a morir” “nadie te va a creer”, etc.

El incesto es el contacto sexual entre familiares con algún tipo de parentesco, ya sea civil o consanguíneo. Esta relación puede ocurrir con o sin el consentimiento de una de las personas; los actos sexuales frecuentemente se presentan con acoso, violencia física e incluso con violación.

Es conveniente hablar con los/las hijos/as para evitar que sean presas fáciles y ante la mínima sospecha de que pueden haber sido víctimas de abuso sexual, es importante brindarles ayuda inmediata.

Es fundamental dar seguridad a los menores para que se expresen libremente y sin temor de que su agresor tome represalias. Esto se logra haciéndoles saber que cuentan con el poyo y el amor incondicional de sus padres.

Hay que creer en lo que los menores nos dicen, siempre y cuando no exista alienación parental; para lo cual se aconseja que la situación sea valorada también por un especialista.

Violencia Pasiva o Estructural

En un contexto amplio, se puede considerar a la Violencia Pasiva o Estructural como se conoce también, como aquel tipo de violencia donde sus expresiones y características son consideradas por la mayoría de las personas como “naturales” o “normales”, es decir, que son aceptadas en un contexto cultural y educativo, sin cuestionamiento de su verdadero alcance o significado. Y que no son atendidas, ni en tiempo y forma, por presentarse como conductas tradicionalmente “correctas”. Este tipo de violencia es prácticamente asintomática, lo que la coloca en el lugar más peligroso de todos los tipos de violencia hasta hoy reconocidos.

Ciclo de la violencia en la pareja

Con el pasar del tiempo la violencia se convierte en un estilo de vida, las personas se acostumbran a ella y la viven como si fuera natural.

Etapas:

Etapa de acumulación de la tensión

Al principio la tensión impera en el ambiente. El hombre maltratador se muestra irritable, no reconoce su enfado y su pareja no logra comunicarse con él, lo que provoca en ella un sentimiento de frustración. Todo comienza con agresiones sutiles, ira contenida, indiferencia, sarcasmos, largos silencios. La mujer siente miedo y empieza a preguntarse qué es lo que hace mal y se culpa de lo que sucede. La tensión va creciendo con explosiones cada vez más agresivas.

Etapa de violencia explícita

Cuando estalla se pueden mezclar todas sus formas: agresión al cuerpo de la mujer, insultos, humillaciones y abuso sexual. Con el tiempo la duración y las consecuencias de esta etapa son mayores.

Etapa de remordimiento y reconciliación

El hombre parece darse cuenta de lo hecho y muestra arrepentimiento, promete no volver a ser violento y se muestra cariñoso, hace promesas y declara su propósito de no volver a repetir la situación

La mujer maltratada asume el sufrimiento como un desafío, como si ella pudiera cambiar la situación y cambiarlo a él.

Conforme se repite este círculo de violencia las etapas se acortan y la violencia explícita se hace cada vez más frecuente y severa. Es por esta razón que representa un riesgo incluso para su vida.

Marcar límites sin violencia

La educación de las y los menores es una responsabilidad compartida entre padres y maestros y, aunque en ocasiones sea necesario reprenderlos hay que entender que un correctivo, por severo que sea,  no puede nunca llegar al extremo del maltrato. Existe una gran diferencia ente marcar límites y maltratar; entre hacer uso y abuso de autoridad; entre ejercer la autoridad o ser autoritario.

Marcar límites es responsabilizarse del bienestar y del futuro de las y los menores e implica paciencia, amor, tolerancia, equidad y respeto.

Las y los menores observan el comportamiento de los adultos y lo que escuchan y ven es un modelo a imitar. Viven, aprenden y con frecuencia repiten tanto los actos amorosos como los violentos. Analicemos qué les estamos enseñando.

Si sus hijos sufren o son testigos de actos violentos, ello afecta su comportamiento y  aprendizaje, se vuelven huraños, miedosos y desconfiados y esto les dificulta hacer amigos. Es importante que ustedes hablen con su maestro o maestra para que juntos busquen la manera de apoyarlos.

Si usted mismo ha intentado frenar sus actos de violencia y no ha podido, busque ayuda. Siempre es posible el cambio.

¿Cómo evitar la violencia en casa?

Es importante identificar las actitudes y los comportamientos de cada uno de los integrantes de la familia. Distinguir entre aquellos que propician la armonía y el común acuerdo de los que orillan a situaciones violentas.

En la medida en que los miembros de una familia se relacionen con base en el respeto, la igualdad, la confianza y el afecto, y sean capaces de valorar la maravilla que significa tener gente cercana a quien cuidar y por quien ser cuidado, con quien compartir la vida y  explorarla, a quien querer sin condiciones, el problema de la violencia será manejable y no desbordará los límites de la dignidad humana, asegurando así que el sentido de las relaciones entre las personas no se pierda.

Las relaciones familiares afectuosas, además de ser uno de los mayores  bienes a que se puede aspirar en la vida, abren a los niños y a las niñas mayores posibilidades de convertirse en personas sanas, amorosas y felices y en ciudadanos conscientes de sus derechos y obligaciones.

El duelo de las ideas

Las etapas del duelo que describe la especialista Elizabeth Kübler-Ross, han sido también aplicadas a otras áreas del pensamiento humano. En un principio, sólo fueron tomadas en cuenta para cuestión de pérdidas humanas en personas con vínculos afectivos fuertes o en la pérdida de objetos cuyo valor genera una fuerte sensación de desamparo o que coloca al individuo fuera de su “zona de confort” de “seguridad”; Continue reading “El duelo de las ideas”

¿Qué es la Muerte?

La Dra. Elizabeth K. Ross, mujer sensible al sufrimiento de los enfermos terminales, fue  pionera en la desmitificación de la muerte y el morir,  con años de investigación científica nos revela que la muerte es un amanecer.

Les recomiendo este video, un  abrazo de luz!


Muerte Súbita

Uno de los eventos menos esperados es el hecho de perder un ser querido repentinamente, estos eventos  impactan a quienes lo viven de una forma crítica y de mucho sufrimiento.